No apuntes con el dedo!

Un pequeño registro documental de lo que uno se va topando por la Red de Redes (Con pequeñas redes adentro, o redes mas grandes, redecillas, en fin, Internet).
Me podés cuestionar en gino.cingolani AT gmail.com

Jenkins en BA…Debilidades de un Aca/Fan

Henry Jenkins es un teórico norteamericano de la comunicación, y de las culturas populares (Star Wars, Survivor, Lost, Harry Potter y la comunidad gamer han pasado por su perspectiva)  pero ese mote le trajo varios problemas entre sus colegas, que decían que no podía separarse de su objeto de estudio y por lo tanto sus análisis muchas veces resultaban confusos. Lejos de desalentarse, decidió crear una nueva denominación para su espacio académico. Se define como un Aca/Fan. Académico Fanático. Y sus últimos tres libros comienzan diciendo “Hola, soy Henry y soy un fan”. Aquí una breve reseña de su paso por Buenos Aires

 

Jenkins visito la Argentina, estuvo en la feria de San Telmo comprando antigüedades (Los “guías” argentinos que lo acompañaron, Luis Alberto Quevedo e Inés Dussel contaron que compro objetos típicos de la cultura popular norteamericana de mediados de los años `50), comió carne (y le gusto), tomo mate (y no le gusto) y visito la Fundación Proa (como buen académico) y el museo de Evita (como buen “fan” de la cultura popular).

Jenkins tuvo su trajín turístico el día domingo, pero fue el lunes en donde varios foros intelectuales lo recibieron para escucharlo y hacerle preguntas. El lunes a la mañana, muy puntual, 10 AM, entro al auditorio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) junto a Quevedo, quien llevaba el termo y el mate e Inés Dussel. La primera imagen que recorrió la mente de este cronista fue la del psicologo que aparece en varios capitulos de Los Simpsons. Jenkins es alto, de contextura “importante” y con una barba blanca que le delinea la cara. Además, estaba vestido con una camisa blanca con rayas bordó y unos tiradores azules, que por supuesto, no combinaban con el resto de su atuendo. Es cierto que apenas entro se lo veía nervioso, como expectante, no sabia que le podían llegar a preguntar y estaba consciente de la tradición critica de las Ciencias Sociales en Latinoamérica y siendo el, algo bastante lejano a un “critico” quizás se veía venir preguntas filosas.  Apenas se sentó frente al auditorio, reducido y por ende muy “cara a cara” Alberto Quevedo le ofreció un mate, él acepto gustoso, pero luego de luchar contra la succión de la bombilla su cara no reflejo algo agradable. Bien. Había pasado la prueba del norteamericano que toma mate y no le gusta. La única diferencia es que al menos 70 personas frente a el, miraban esto y comenzaron a reírse. Jenkins se había ganado al auditorio, por lo menos temporalmente.

Su disertación giro sobre varios temas y gracias a la valerosa (y amateur) traducción de Dussel, los menos duchos en el idioma del país del norte pudieron comprender los puntos de su análisis. Temas y conceptos como alfabetización digital en nuevos medios, el problema latinoamericano de la brecha digital, como ayudar a los docentes a que comprendan y revisen la manera en que los niños aprenden fuera de la escuela y la importancia de los videojuegos en el aprendizaje circularon dentro del auditorio pero también (cosa previsible, con un publico tan transmediático) en la tweetosfera bajo el hashtag #jenkinsflacso.


El público estuvo lejos de ser incisivo o agudo, con excepción de una pregunta varias veces enunciada pero necesaria: ¿Como hacemos para implementar todo esto en un sistema educativo casi devastado? Una pregunta que Jenkins no pudo responder, entre otras cosas porque vive, trabaja y analiza otro ambito. (Quizas es el tipo de pregunta que se le puede hacer a gente como Alejandro Piscitelli, algunos integrantes de Educ.Ar, los responsables del Plan Ceibal en Uruguay o ¿por que no? a los no-alumnos de la Catedra Datos de FSOC) Luego de poco mas de dos horas de preguntas y respuestas, Quevedo dio por finalizado el encuentro e invito a todos a que participaran del evento más importante en el que iba a disertar Jenkins en la ciudad, el Foro Latinoamericano de Educación.

En el Foro, organizado por la Organización de Estados Interamericanos (OEI) y la Fundación Santillana, el clima era totalmente diferente. Lejos del intimismo que caracterizo a la mañana en FLACSO, aquí, en el edificio de la Fundación en la Av. L.N. Além varias personalidades de la política y académicos revoloteaban alrededor de las estrellas, el ministro de Educación Alberto Sileoni, el secretario general de la OEI, Álvaro Marchesi y el mismísimo Jenkins.

Luego de una soporífera introducción en un español castellano de Marchesi, llego el turno de la presentación del documento que daba sustento al Foro, redactado por Quevedo y Dussel. En un aun mas monotono que el de la mañana, quizás condicionados por la defensa del modelo educativo imperante por parte del ministro Sileoni, los autores revisaron varios conceptos como los medios en la educación y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC`s) sin ir a fondo con el planteo que colectivamente se habia comenzado a  esbozar a la mañana, la necesidad imperante de reconfigurar el espacio áulico y la implementación de herramientas digitales que logren atraer la atención de niños y jóvenes que viven en un mundo plagado de información. (Piscitelli alguna vez se refirió a esto diciendo: “¿Cómo es posible que un chico memorice cien cartas de Pokémon y no se acuerde del nombre de dos ríos al día siguiente que los aprendió?”)

Luego de todas las intervenciones institucionales, llego el turno de un Jenkins. Otro. Diferente al de la mañana, un Jenkins que con el bastón de las presentaciones y los videos perdió precisión en sus análisis, pero que sin embargo fue mucho mas profundo que los demás oradores. Otra vez, aunque mas concurrida por la cantidad de gente y por el horario, en Twitter las replicas y comentarios bajo el hashtag #oeisantillana y #jenkins no se hicieron esperar.


Jenkins debe estar ahora abandonando nuestro país, luego de una gira que lo tuvo varios días en Río de Janeiro y varios días en nuestra ciudad. Por ahora solo sabemos que de Latinoamérica se llevo algunas antigüedades de San Telmo, el nuevo conocimiento de saber quien es Diego Armando Maradona y el haber probado el mate. Probablemente nos enteremos de cosas más interesantes en su blog y más que seguro podremos leer un post de sus experiencias en las siguientes semanas.

Nosotros nos quedamos con dos Jenkins, el mañanero, lucido, creativo y con una única herramienta, la palabra. Y con un Jenkins nocturno, que aun con el soporte transmediático y multimedial no pudo desplegar toda su agudeza. Vaya paradoja. Ahora sabemos que hasta al mismísimo Henry Jenkins, las autoridades educativas y toda la parafernalia institucional, lo asustan un poco y lo limitan un poco más. Quedan sus libros, sus textos y sus palabras, y una promesa para volver pronto y pasar del discurso a la acción.

Dejo dos videos del buen Jenkins, el primero grabado por mi, el segundo por @hernannadal